
El otro dìa leìa que a veces el amor puede parecerse a una competencia. Decìa, que la contienda -tal vez- sea divertida al principio, pero despuès de un tiempo puede convertirse en una guerra.
Este espacio es la panacea del olvido. Pretende abrir la memoria de par en par para que las mariposas no olviden sus flores.








Insiste: «Cabello más hermoso no he visto, es extraño como lo fuera la luz de la luna a mediodía. Era dorado, y alguna dulzura rubia quedaba todavía en los gajos blancos. El ojo azul, la empinada nariz francesa, muy graciosa, y la piel rosada, le dan alguna cosa infantil que desmiente la conversación sagaz y de mujer madura». La chilena queda impresionada por su sencillez, por su sobriedad, por su escasa manifestación de emotividad, por su profundidad sin trascendentalismos. Y sobre todo por su información, propia de una mujer de gran ciudad, «que ha pasado tocándolo todo e incorporándoselo», dice.
Hacia la una de la madrugada del martes 25 de octubre de 1938, La Storni, abandonó su habitación en Mar de Plata y se dirigió al mar. Esa mañana, dos obreros descubrieron el cadáver en la playa. A la tarde, los diarios titulaban sus ediciones con la noticia: «Ha muerto trágicamente Alfonsina Storni, gran poetisa de América».
Desde entonces, Alfonsina y el mar es una canción compuesta por los argentinos Ariel Ramìrez y Felix Luna, que ha sido interpretada por varios cantantes de renombre, entre los que se destaca Mercedes Sosa, la chilena Violeta Parra, la griega Nana Mouskouri, la Peruana Tania Libertad, la portuguesa Cristina Branco o las españolas Pasiòn Vega, acompañada del tenor Josè Carreras y Paloma San Basilio. Otros de los que también han interpretado este célebre tema son Miguel Bosè, Marìa Jìmenez, Shakira, Danny Rivera, Andrès Calamaro y el famoso tenor español Alfredo Kraus. Recientemente, el grupo de música celta Bad Haggis ha grabado otra nueva canción, Templo de agua, inspirada también en el suicidio, compuesta e interpretada en colaboración con el panameño Rubèn Blades.


En la foto- que aunque no muy buena por la prisa- se puede ver que el Sambodròmo es una calle de 1/4 de milla con gradas a uno de sus lados. Al fondo tambien se alcanzan a ver unos punticos blancos sobre una montaña y no es otra cosa que una de las cuchumil favelas que se pueden ver en Rio, pero esta es otra historia...

Hoy, ùltimo dìa del año, es el momento justo para sacar un poco de cuentas. Resulta, que al igual que la Reyna Isabel II, muchos lo han declarado Añus Horribilis, sin embargo escuchè que hasta de lo malo debemos estar agradecidos.